LAS BIENAVENTURANZAS » ¿Cuáles Son? El Mensaje De Jesús

¿Cuáles son las Bienaventuranzas?

Te mostramos las bienaventuranzas explicadas, tal y como Jesús las transmitió:

1 – Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos

2 – Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados

3 – Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra

4 – Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados

5 – Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia

6 – Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios

7 – Bienaventurados los que buscan la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios

8 – Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos

9 – Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa

10 – Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos

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¿Qué son Las Bienaventuranzas?

Son las características que debe tener un creyente en cristo para ser merecedor del reino de los cielos. Esto se atribuye a las actitudes y al tipo de felicidad que ha sido compartido por Jesús a sus apóstoles.

Las Bienaventuranzas son descritas en Mateo 5,3-12 y forma parte del Sermón de la Montaña dado por Jesús. La palabra bienaventurado significa bendito y fue la forma en la que Cristo le mostró a sus seguidores cómo construir un lugar junto al Padre.

Están constituidas por dos partes. Una es la antesala que describe bienaventurados aquellos o los, para referirse a lo que guarda su corazón. Mientras que el final se centra en la promesa de un lugar privilegiado en el cielo.

El mensaje de Dios en Las Bienaventuranzas

Dios ha visto la necesidad del hombre por alcanzar la felicidad plena. Sabe que este estado viene del interior, pero que se confunde con bienes del mundo. Es por ello, que envía un mensaje claro a través de Jesucristo.

No son los que más riqueza tengan en la tierra quienes entraran al reino de los cielos. Ni los lujuriosos o los más codiciosos. Pero si lo harán aquellos que amen al prójimo, que sean pobres de espíritu y limpios de corazón verán la gloria de Dios.

Cada una representa algo diferente y como buenos cristianos debemos conocerlo.

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos

Desde siempre el hombre a buscado por cualquier medio sentirse lleno de espíritu. Se ha encargado de buscar las respuestas de su vacío en filosofías y creencias que no son de Dios.

Por lo cual, si ya estas lleno de orgullo y de creencias mundanas, tu espíritu si está lleno, pero no del Espíritu Santo. Por ello, benditos aquellos que creen en Cristo porque han nacido en el Espíritu de Dios. Cristo es el camino a la felicidad y al reino de los cielos.

Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán la tierra

Esta bienaventuranza habla del control de Dios sobre la vida de sus fieles. Es decir, que ha dejado el vacío del mundo para llenarse con la esencia del Espíritu Santo. Vive los dogmas de la fe y da testimonio del evangelio a través de sus acciones.

La forma en la que Dios actúa en el hombre tiene un sentido místico y espiritual. El camino es su Palabra y la forma en la que nos aferramos a ella. Para heredar la tierra prometida, debemos abandonar el mundo y cumplir los mandamientos de Dios.

Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados

Se refiere a los que pecan y están arrepentidos de corazón por haber ofendido a Dios. El sentimiento de culpa que nos embarga puede ser curado y sólo lo podremos lograr en Cristo resucitado.

Porque todo pecado que sea confesado y como penitente se busque la reconciliación con Dios, será perdonado. Es renacer en espíritu y prepararse para recibir las bendiciones del cielo.

Como hombres somos pecadores y es nuestro deber buscar la paz en Cristo Jesús a través del sacramento de la confesión. De este modo, ser merecedores de la salvación.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados

Representa la necesidad de entrar al reino de los cielos y a la búsqueda incansable de la verdad espiritual. El único camino es Dios, sus mandamientos y la forma en la que llevamos nuestra vida.

Dios santifica a los que siguen sus preceptos con rectitud y humildad en la vida cotidiana y en su espíritu. Son dignos aquellos que se inundan de su Santo Espíritu y buscan refugio en Cristo.

Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia

Dios ha visto a su pueblo condenado y por su gracia y misericordia nos ha enviado la salvación. Esta es la actitud que Dios busca en sus hijos. Por lo que nos invita a ser piadosos y misericordiosos con el prójimo.

Ya hemos sido perdonados y nuestro deber es perdonar. Esta es una de las obras de misericordia más importantes dentro de la fe cristiana.

Así lo ha dicho Jesús debemos perdonar 70 veces 7. Cuando tenemos a Dios en nuestro corazón y amamos al prójimo, perdonar no será difícil.

Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios

En ocasiones se confunde el hecho de creer en Dios y buscarlo en cualquier parte, incluso si se trata de una religión o filosofía de vida diferente. La verdad es que cuando abrazamos una práctica que ofende a Dios no estamos limpios.

Se rompe la conexión con Dios y nuestro espíritu comienza a perder fuerza. Ser limpios de corazón implica dejar todo lo que nos aleja de Dios, lo que habita en el mundo para abrazar la verdadera espiritualidad. Sólo así podremos ver el rostro de Dios y ser merecedores del perdón de los pecados.

Bienaventurados los que buscan paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios

Un corazón limpio puede alcanzar la paz espiritual que tanto necesita. La verdadera paz es dada por Dios a los hombres a través de la gracia del perdón. Rendirnos a los pies de Cristo y permitir que seamos liberados del pecado nos hace plenos.

Trae la paz a nuestras vidas y la fuerza para perdonar porque ya hemos visto la misericordia del Padre. Solos no podemos lograrlos, pero con Dios no existe imposibles.

Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos

Todos los que cumplen los mandamientos y la Palabra de Dios serán atacados. El mundo es pecado, es tentación y caída. Aquellos que no se dejan envolver por las redes de lo mundano, de las mentiras y acciones malévolas serán perseguidos.

Y es que, renacer en Cristo y proclamar la fe es estar en el camino de la verdad. No es bien visto por los demás, pero llena de alegría a Dios. Por eso, la recompensa será grande en el cielo.

Bienaventurados seréis cuando os injurien, os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa

Es imposible luchar contra las creencias del mundo y por eso siempre han existido disputas. Pero más que ser un problema es una prueba de fe que nos permitirá conocer cuánto ha obrado Dios en nosotros.

Cuando creemos y actuamos con rectitud, nuestras vidas toman sentido en Cristo y nada que haya en el mundo podrá corrompernos. Seremos fuertes porque es la fuerza de Dios que habita en nosotros y seremos victoriosos porque nuestras vidas han sido ungidas por el Espíritu Santo.

Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos

Se refiere a la promesa y las bendiciones que vienen del cielo y que recibiremos cuando estemos en el paraíso. El premio y promesa más grande otorgada por Cristo a los hombres, morar junto a Él en el paraíso.

Si seguimos su ejemplo y nos adentramos en la fe pura podemos ser partícipes de las riquezas que nos esperan. Es por ello, que enfatiza en construir un lugar en el Cielo y no en la tierra.

Todo cuanto hagamos será visto en el cielo y cada una de nuestras obras, ya han sido juzgadas. Dios quiere que seamos felices y por eso nos ha enviado a Cristo para mostrarnos el camino de la salvación.

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La vida del católico:

La vida de un cristianos católico está siempre llena del amor de Dios, por eso en las bienaventuranzas nos dice que ¨bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados¨. En cada momento de preocupación que tengamos, podemos hacer una oración de protección, y sentiremos la presencia del Padre Celestial.

Para sentirnos más cerca del altísimo, debemos sabernos el credo, pues es una de la oraciones que siempre necesitaremos orar, tanto en misa, como en casa, para sentir la paz que sólo puede darnos su palabra. Así como también podemos acudir a la Virgen de Guadalupe, quien siempre intercede por nuestras plegarias, y nunca nos deja de escuchar.

Para necesidades extremas

Cuando nos sintamos atascados de problemas y preocupaciones, podemos acudir en oración a San Judas Tadeo, pues es uno de los santos más cercanos al Padre, y nos escuchará en la desesperación. Para sentirnos fortalecidos podemos hacer oración a San Benito, pues su amor es fuerte y nos dará siempre su mano protectora.

Es importante agradecer a Dios por cada día de vida que nos regala, por eso debemos hacer la oración de la noche y acercarnos cada vez más a la misericordia infinita que tiene para nosotros el Justo Juez.

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